el ghosting

El Ghosting como modus operandi normalizado. Julio 2026 

 El ghosting se ha convertido en los últimos tiempos en una moda, que lejos de ser pasajera ha venido para quedarse, los de la vieja escuela tendemos a llamarlo mala educación pero no que no se haya decidido educación sino,  que lo que se es es un maleducado o maleducada de libro.

Evidentemente en una sociedad patológica como la que nos honra cada día, desaparecer sin dejar rastro,  eludir las responsabilidades emocionales para con la persona querida es un ahorro mental considerable para el cerebro que de este modo o manera se pliega una vez más a la inmediatez a la que está siendo adoctrinado desde distintas redes sociales.

 Sí ,porque recordemos, el cerebro tiende a ciertos automatismos, técnicamente denominados distorsiones cognitivas, que ejercen la función de ahorradores de esfuerzo, en una cultura en la que lo inmediato, la satisfacción de la abstinencia,es lo primordial, lejos de el esfuerzo de tener que dar una explicación, hago ghosting y me largo.

El ghosting ,una de las mayores estupideces de los últimos tiempos. 

Es como se me antoja el fenómeno del ghosting, si no directamente el culmen de la imbecilidad médica, en su sentido más puramente psicológico como esa incapacidad de conducirse de una manera más o menos adecuada en la vida, muy cercano a ello. 

 El ghosting para mí vendría a ser como aquella conducta propia de seres poco evolucionados a nivel emocional y con nula responsabilidad o muy escasa sobre sus propias conductas y sus resultados.

 Según lo que vengo percibiendo en consulta es una incapacidad, prácticamente total y absoluta, de preveer las consecuencias de las conductas tanto a nivel emocional como incluso a nivel legal o laboral. Esa imbecilidad médica es la que lleva a practicar el ghosting. 

Los casos más impactantes tirando piedras en mi propio tejado. Ghosting laboral.

Estadísticamente cuando tienes cincuenta y tres años, tienes el superpoder de ser calvo, no tienes mujer ni hijos ni más responsabilidades que las que contraes con tus propios pacientes como psicólogo, llegas a creer que la vida no te puede sorprender demasiado.

Pero ahí es cuando te das de narices con los casos de ghosting más curiosos que me he topado,el ghosting laboral,  por poner unos ejemplos recuerdo el paso de una señorita recién licenciada en Psicología  que solicitaba trabajo y vino en distintas o diversas ocasiones para conocer las instalaciones y tener presencia.

 Recuerdo, tanto a la gerente como a mí mismo, activar cierto interés más allá de lo habitual por ella ya que ella misma era la que nos hacía objetivo de ese interés. Una persona recién licenciada y con un interés muy alto en trabajar.

Pues bien, un buen día comenzamos a dejar de saber de ella, a dejar de recibir mensajes de ella,  se le escriben distintos mensajes para saber si había sucedido algo en concreto y la respuesta es son dos palitroques azules en el chat de whatsapp. Leo y hago ghosting.

 Bajo mi punto de vista parece uno de los casos de ghosting más estúpidos que recuerdo, es decir gosteas a la empresa a la que tú misma has llegado a solicitar trabajo, entendiendo que en el sector nos conocemos todos la gran duda es ¿ que te puede llegar a aportar de positivo esta conducta en tu carrera futura?, ¿no hubiera sido más conveniente tener una simple contestación?  como por ejemplo ya tengo trabajo,mil gracias.

 Como este caso se han tenido varios a lo largo de los últimos tiempos, por lo que he comentado con compañeros no se trata solo del sector sanitario sino de bastantes sectores empresariales los que comentan casos de ghosting similares.

 Otro ejemplo fue de una persona a la que incluso se le explicó vía meet, cómo, cuándo y dónde hacerse el alta de autónoma, es decir con vistas a una posible incorporación animarla a realizar el proceso de autónomo, se hizo una pequeña reunión de unos 20 o 30 minutos, en los cuales ella también nos comentó que tenía una entrevista en otra empresa, tras lo cual pasadas unas semanas le escribí un WhatsApp preguntando qué tal había ido la entrevista y obtuve los dos mismos palitroques azulitos, leído y gosteado.

 Todo un ejemplo de buena educación, mejor hacer, y por supuesto una gran premisa para una persona que pretende dedicarse al cuidado de la salud mental de los demás, uno de los ejemplos más claros de ghosting laboral que he visto en el que tirarse piedras al propio tejado adquiere todo su significado.

Conclusiones finales…desde factos realmente incómodos. 

 Si como hemos comentado al principio, está claro que el ghosting ha venido para quedarse, grandes dudas me surgen al respecto, entre ellas en qué medida esto puede ser un indicio de cierta disociación de la realidad, es decir , llegar a ser tan médicamente imbécil de no ser capaz de distinguir lo que me conviene de lo que no.

Otra de las grandes dudas que me aparece constantemente es hasta qué punto se es tan incompetente a nivel emocional para no poder distinguir cuando me conviene una situación y cuando me conviene sostener un vínculo que en el futuro me puede llegar a ser muy útil. 

Por último y no menos lamentable, el ghosting normalizado, se convierte en una especie de instrumentalización del ser humano, lo que antiguamente se llamaban interesadas e interesados, es decir instrumentalizar a las personas, una vez servidas para mi fin ya no tengo ninguna responsabilidad con ellas.

Llegados a este punto de inutilidad manifiesta no me queda más remedio que seguir sosteniendo el discurso con el que comencé el artículo, probablemente el ghosting sea una de las manifestaciones más habituales del culmen de la imbecilidad humana, eso sí con permiso de determinados productos (que no cantantes) , y determinados sonidos (que no musicas)

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