normalización del instinto sexual

Normalización del instinto sexual, Bad Bunny, una jugada maestra. Junio 2026

La normalización del instinto sexual con Bad Bunny, se ha convertido, sobre todo en este último año, en el cambio de foco, en un punto de inflexión a nivel social, en uno de los mejores y más brutales productos que se han vendido aprovechando de manera espectacular el momento histórico en el que nos encontramos.

Tras este fenómeno económico hay toda una serie de acciones tremendamente muy bien planificadas y ejecutadas de manera ejemplar, hay un caldo de cultivo que lleva años ya calentándose que por fin ha llegado al estado de ebullición, cocinada poco a poco la nueva religión solo nos faltaba el profeta, conseguida y entronizada la normalización de distinto sexual solo nos queda propagarlo, como medio de libertad y nuevos valores.

 LA GRAN PARADOJA EL CAMBIO DE ROL Y DE FOCO. 

Bien vamos a desenmarañar un poco esto que, parece es tan difícil de aceptar y a veces incluso de comprender. 

Bajo el prisma de la psicología, nada nuevo en la oficina, es perfectamente entendible, es decir hemos creado una sociedad en la que el empoderamiento femenino se está vinculando, por motivos básicamente comerciales, a la hipersexualidad y al cambio de rol

El empoderamiento ha de replicar, los comportamientos que toda la vida se había estado criticando a los hombres, como por ejemplo la promiscuidad y el engalanarse y adquirir valor por este tipo de conductas, la normalización del instinto sexual se ha de vincular a las mujeres.

Este moralmente reprobable comportamiento, bajo el prisma de la monogamia, que históricamente había sido atribuido a los hombres, estaba  comenzando a quemarse en términos económicos.

Tenemos a  la gente joven donde queremos tener (ojo no digo que sea responsabilidad de ellos estar donde están), eso a cada cual, sin demasiado criterio y por supuesto 100% adictos a las redes sociales,  por tanto lo que quedaba era algo tan sencillo como propagar, como si de un virus se tratara, un producto-profeta vendible a través de la red, la normalización del instinto sexual.

No hay que ser excesivamente inteligente para ver que la siguiente pieza a mover era la mujer, aprovechando el tirón del feminismo más rancio en el que la mujer se define por oposición total al hombre. Es decir sería aquella frase de ,cualquier cosa que diga o haga, evidentemente, va a ser utilizada en su contra. Por supuesto utilicemosla como símbolo de la normalización del instinto sexual.

Pongamos pues el foco en lo que realmente nos interesa a la hora de producir, generemos un producto tremendamente vendible, invirtamos una cantidad de dinero importante en dicho producto, y sobre todo movamoslo a nivel internacional para llegar al 1000% de la normalización del instinto sexual que necesitamos.

Tengamos en cuenta que el producto no nos va a salir excesivamente caro, la expansión a través de las redes hace muchísimo el trabajo, lo que antes costaba un pastizal hoy en día es prácticamente gratuito para las empresas que invierten en esto, el producto es el usuario, la normalización del instinto sexual la realizaran l@s usuarios desde la bandera del empoderamiento y la gran libertad.

EL PRODUCTO ADECUADO PARA EL MOMENTO PERFECTO.

 De este modo, es como se ha generado el producto, ha llegado no por casualidad en el momento adecuado es decir cuando los valores tradicionales como la monogamia, la familia, los hijos (sustituidos por mascotas), el matrimonio como generador de estabilidad, han de ser sustituidos por nuevos pseudo valores, llámese rebelión muy bien llevada y conducida a nivel macroeconómico hacia la hipersexualidad de la mujer y vendida como empoderamiento femenino.

LA NORMALIZACIÓN DEL INSTINTO SEXUAL: EL GOLPE MAESTRO

Bien llegados a este punto en que hemos conseguido que las redes sociales acrecienten la brecha entre hombres y mujeres, favorezcan el discurso del feminismo más radical, ya habiéndonos separado, muerta la monogamia y los valores tradicionales, pasemos al siguiente paso.

 Lanzamos el producto, llámese Bud Bunny, apelando directamente a la emotividad de las nuevas generaciones cuya única religión son las redes sociales, tenemos una adicción, las redes sociales que ha conseguido adormecer a las masas y dictar lo que necesitas y lo que no, es decir hemos conseguido ya crear las falsas necesidades. Ahora es el momento.

Cuando teníamos el foco en el varón, apelamos al romanticismo (casi hasta quemamos ya el romanticismo), tengamos en cuenta que ninguna religión está exenta de principios, por ejemplo cualquier joven hoy en día si no está en redes prácticamente no existe, se impone pues cambiar el foco hacia la mujer, producto al que como Bad Bunny hemos de conseguir que se hipersexualice de manera gratuita para conseguir la normalización del instinto sexual.

Conseguido el foco en la mujer ,solo nos queda cosificarla e hipersexuaizarla, pero ojo al Cristo, hemos de vender esto de tal manera que sea símbolo de empoderamiento femenino, ahí es donde entra el nuevo profeta (esa figura que encarna de manera incontestable los nuevos valores) de este modo no nos cuesta ni un mísero euro la expansión de las redes, es decir el precio eres tu,  tú te hipersexualizas, adquieres mis valores, rompes con el «estatus quo» que había y yo como empresa multinacional me tiro el dinerito al bolsillo

CONSTRUIDA LA RELIGIÓN NOS FALTABA SOLO EL PROFETA. 

Consolidadas ya de manera estable las redes sociales y las aplicaciones de citas, lo que necesitábamos ahora simplemente para esta nueva religión era un profeta que dé sentido a todo ello, la normalización del instinto sexual ha de pasar por ello. 

Bad Bunny y el reggaeton, una garantía de que esto se va a seguir propagándo por lo menos durante varias décadas a costa de la decadencia moral que que sea necesaria (la moral no deja dinero)

 Condenados al ostracismo y a la desaparición los valores tradicionales, se necesitaba algo que en cierta manera diera apariencia de legitimidad y valor humano a todo este caos proveniente de la falta total y absoluta de dirección, es decir cuando adoctrinas a una sociedad a vivir sin valores la dejas huérfana de objetivos. 

 Aquí empezaba a complicarse un poco la cosa, porque claro, si destruimos el romanticismo que ha sido una de las bases a través de las cuales ha evolucionado la sociedad, rotas digamos las emociones, ¿Qué podemos hacer?

Y tan difícil que parecía y tan fácil que es, pues recurrir a lo que queda cuando el ser humano se despoja de todo valor, es decir el puro y absoluto instinto sexual.

Dicho esto hay que implantarlo en las nuevas generaciones que son las que nos van a dar el rédito económico en los próximos años, por tanto si apelamos algo primitivo e instintual (cual mono encima del árbol) , lo que nos queda es sencillo, vender como valioso y socialmente deseable el puro instinto sexual.

LA DOCTRINA DEL MOMENTO PRESENTE. INCAPACIDAD DE PREVER. 

Por último otra de las bases biológicas que explica el fenómeno es esa necesidad artificial que hemos instalado en las mentes de los jóvenes y de algunos adultos, esa adicción al mejor escenario, las redes sociales. 

El FOMO, cuestión de la que ya hable en mi libro solidario «Mas allá del Whastaap» es decir llegados a este punto es innegable que hemos de tratar de no perdernos por todos los medios el asistir a tan gran espectáculo, la normalización del instinto sexual.

Hemos conseguido a través de este producto qué lo instintivo y puramente sexual adquiera un pseudo valor espectacular, por tanto lo que menos nos interesa para ganar el mayor dinero posible es pensar en las consecuencias que esto pueda llegar a tener tanto a nivel psicológico como a nivel de salud física y por supuesto sexual.

Mi gran duda es ¿Estamos sembrando pipas esperando que crezcan naranjas? por poner un ejemplo…

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