La terapia con apoyo animal, es decir a través de nuestras mascotas, o de perros adiestrados y certificados para ello, se ha convertido en estos últimos años en un recurso más en el terreno terapéutico.
El hecho de que se establezca, en más de una ocasión, un vínculo muy estrecho entre las personas y nuestros peludos amigos, convierte a estos en un recurso muy importante a la hora de favorecer y mejorar determinados trastornos así como problemas de la vida cotidiana.
Existen ya muchísimos estudios en los que se ha demostrado que el apoyo con las mascotas o la terapia con apoyo animal es de mucha utilidad a la hora tanto de mantener una buena salud como de mejorar muchas de las variables que inciden en la salud mental de las personas.
De este modo el perro o gato se convierte en un elemento clave, ejerce un efecto facilitador sobre todas aquellas tareas y recursos que se le prestan a las personas, haciendo que los pacientes se vinculen más con las sesiones y ejercicios terapéuticos
¿La terapia con apoyo animal por qué es tan beneficiosa?
Aquí lo primero que hemos de destacar es que la terapia con apoyo animal no sustituye las sesiones terapéuticas sino que se convierte en un elemento a través del cual se incide directamente en el acompañamiento del paciente o persona con malestar.
Personalmente he comprobado que, un cerebro desorganizado en un ambiente totalmente anárquico y desorganizado también como es el que nos rodea, produce en demasiadas ocasiones un agravamiento de los trastornos o problemas que presenta la persona.
La terapia con apoyo animal o el llamado efecto mascota de manera más popular, conforma y provee de ese ambiente más estable que la mayor parte de patologías e incluso malestares habituales agradecen,
Los grandes beneficios de la terapia con apoyo animal.
La terapia con apoyo animal genera una gran cantidad de beneficios tanto a nivel fisiológico como psicológico, en determinados pacientes en los que digamos la sociabilidad se encuentra muy reducida, como pueden ser por ejemplo personas con trastorno del espectro autista, la terapia con mascotas ha producido un efecto sociabilizador sobre los mismos.
También se benefician de la terapia con mascotas todas aquellas personas que están pasando por ejemplo en situaciones de ansiedad o de distimia o incluso en estados depresivos incipientes y avanzados.
El verse acompañados por un animal les da como un aliciente a la hora de enfocarse y desvincularse un poco de sus problemas para poder seguir de manera más adecuada todas aquellas tareas que se les encomiendan entre unas sesiones y otras.
De este modo los beneficios pasan por todas las áreas humanas, es decir nos encontramos con beneficios meramente sensoriales con la importancia que tienen, pero también nos encontramos con beneficios educacionales y sobre todo cognitivos que ayudan a la superación y estabilización de determinados problemas o trastornos.
La experiencia de nuestra educadora canina, Arantxa
Arantxa, propietaria de Diverticani , me comenta muchas veces: Veo constantemente cómo el estado emocional del perro y el de la persona están totalmente conectados. Cuando el perro está nervioso, inseguro o sobreexcitado, eso genera tensión en casa.
Pero también pasa al revés: cuando la persona está estresada, bloqueada o no sabe cómo gestionar la situación, el perro lo nota y responde en consecuencia.Al final, ambos se influyen mutuamente, y es ahí donde muchas veces se crea un bucle de malestar en la convivencia.
Mi trabajo en la terapia con apoyo animal, consiste en romper esa dinámica, ayudando a que el perro y el paciente estén más equilibrados y dando herramientas a la persona para entenderlo y gestionarlo mejor.
Los perros, bien guiados, actúan como verdaderos reguladores del ambiente emocional, y cuando se trabaja correctamente con ellos, no solo cambia su comportamiento, sino también la energía y el estado emocional de las personas con las que conviven.
