verano azul

Verano Azul cuando aprendíamos también desde los medios. Octubre 2026

Verano Azul para todos aquellos que crecimos entre los años setenta y ochenta y pico  no tan sólo fue una serie de televisión, para nosotros eran nuestras experiencias primeras a nivel emocional, muchísimos de nosotros nos enamoramos de Bea  y disfrutamos con las aventuras de aquellos cuatro jóvenes (Bea, Javi, Pancho, Desi, Quique, Tito y Piraña).

Recuerdo aquellas tardes sentado al lado de mis abuelos y mis padres, por tardes en las que por más que me hablasen no podía contestar ya que me encontraba total y absolutamente implicado viendo cada uno de los fotogramas de la serie. Como si estuviese junto a ellos me llegaba a sentir con los mismos estados emocionales que los mismos.

Aquellas primeras rebeldías que veíamos en la serie, que nos identificaban con aquellos adolescentes y  preadolescentes, que a diferencia de hoy en día, si bien se oponían de manera más o menos explícita a las normas adultas en búsqueda de su propia identidad personal y grupal lo hacían de una manera muy sana y sin más peligro que algunos pequeños rasguños.

La emocionalidad en cada poro de la piel y en cada capítulo.

Recuerdo con nostalgia que el Verano Azul fue para mí ese espacio en el que podía sentir cómo había gente que pensaba como yo, hacía cosas como yo y sobre todo sentía las mismas cosas que yo con respecto a determinadas cuestiones.

También en Verano Azul vemos por primera vez cómo se tratan con mucha naturalidad dos temas que son básicos a la hora de introducirse ya en un proceso madurativo más adulto o post adolescente, por una parte la trascendencia del tiempo y la evolución de la persona,a medida que avanzaba el verano, así como los capítulos de la serie, veíamos a los personajes evolucionar y ellos nos daba una de una idea de cómo podía ser nuestro propio crecimiento y de lo que podíamos llegar o no a conseguir.

En Verano Azul también aparece clara y crudamente para que los niños y adolescentes de la época lo asimilamos como un suceso vital el tema de la muerte, la muerte de Chanquete representó para muchos de nosotros un auténtico choque en nuestras vidas ya que, pese a saber que estábamos viendo una serie, no podíamos dejar de empatizar con la ida de este personaje tan entrañable y que representaba altísimos valores humanos,que en la época se convirtió en todo un fenómeno sociocultural en cuanto a la lucha por los derechos..Llegando a conformar incluso una canción que se cantó en todo tipo de protestas pro derechos,

Referencia versus influencia en Verano Azul

Visto cómo ha evolucionado a nivel moral y ético la sociedad, si es que se puede llamar evolución a esto, lo que recuerdo cada vez que pienso en verano azul es la gran cantidad de personas referentes que existían, uno de los cuales para mí fue el pilar de la serie era el personaje de Chanquete que representaba el referente adulto por excelencia, Al utilizar la palabra referente me refiero a esa persona que sirve como punto de anclaje para actuar de una manera moral y éticamente correcta aspecto hoy en día bastan no note denostado debido a la gran cantidad de no referentes sino influencers que están muy lejos de esta realidad.

El gran logro psicológico de Verano Azul.  Sus grandes valores,

Bien, como ya se me conoce bastante, aquí es donde voy a entrar en el aspecto crítico de manera contundente, prácticamente desde aquella época no recuerdo ninguna serie que refuerce aquellos valores, ojo valores universales no caducos.

En Verano Azul se socializaba y se formaba parte del grupo de iguales de manera física a presencial y sobre todo  de manera emocional. Hoy en día se sobreactúa, se pseudo socializa en las redes sociales se actúa sobre todo desde la ansiedad la  iresponsabilidad y el miedo patológico. 

Hemos sustituido cohesión, complicidad, amor, lealtad y  coherencia por superficialidad, banalidad, inmediatez y sexualidad en vez de amor. Descarga  dopaminérgica barata e intoxicación por sustancias y testosterona para sentirnos parte del grupo privilegiado que puede subir sus logros persistente patológica y recurrentemente a las redes.

De la supervisión responsable, de los años setenta y ochenta, al hipercontrol el sobreproteccionismo y la hiperansiedad de tener a los hijos con una ubicación veinticuatro horas conectada. 

Hoy en día no somos ya referentes de nada ni de nadie, somos referidos, nos hemos abocado sin ningún tipo de criterio hacia los influencers, que a su vez son manejados por las entidades del poder, en una ilusión de libertad que a lo único que nos ha llevado, a diferencia de Verano Azul, es a tener nuestro grupo de amigos virtual, nuestros seguidores incondicionales, y pasar de tener valores a ser simplemente validados. Esto ya por supuesto ni es verano ni probablemente es azul.

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