Ghosting es uno de los temas que actualmente más circula en las redes sociales y en otros entornos incluidos en más de una ocasión incluso en entornos laborales, cosa que haré referencia hacia el final del artículo.
El Ghosting es esa conducta de desaparecer sin previo aviso y sin justificación alguna, casi siempre en redes sociales o incluso en la vida real, artículos en los que te describen los tipos de ghosting y las causas y motivos hay varios y diversos, pero yo en este artículo me quiero centrar un poco en cómo y desde donde OJO podemos gestionar el tema del ghosting para que nos afecte lo menos posible
Ghosting .¿Exceso de posibilidades (reales o no), como uno de los factores desencadenantes?
Como he comentado artículos que hagan referencia al ghosting podemos encontrar muchísimos, yo vengo aquí a ofrecer mi humilde opinión de lo que puede estar pasando en algunas situaciones sobre todo en temas relacionados con la pareja.
El cerebro sobreestimulado con una gran cantidad de impactos visuales, en las pantallas, el abuso de sexo en las redes sociales, ya sea pornografía o exposición, llamémosle más o menos semidesnudos, propicia este tipo de conductas.
Explicaré un poquito más mi teoría, como ya comenté en 2014, en mi libro “Más allá del Whatsapp”, se está construyendo desde el inicio de las redes sociales una sociedad basada en lo total y absolutamente superficial, lo hipersexualizado y la inexistencia, en el mejor de los casos la total y absoluta relajación de costumbres morales.
En este contexto psicosocial, bombardeados recurrente y persistentemente por esta serie de estímulos, relacionándonos con 50 millones de personas cada día, adscribiéndonos a distintos tipos de redes con el propósito de ligar, no es de extrañar pues que está costumbre de desaparecer sin decir absolutamente nada sea habitual.
Visto el panorama, ¿Qué he de tener en cuenta con el ghosting?
Aquí antes de empezar, conviene recordar que una sociedad que ha perdido el norte moral, se desarrolla desde lo instintual, es decir, tengamos muy presente que el compromiso, es un término que implica sacrificio, y actualmente nos encontramos en una sociedad en la que lo que prima, como especie de valor absoluto, es estar siempre lo mejor posible y tener cero tolerancia al malestar.
Evidentemente con estos antecedentes, el compromiso tiene cuando no, poco sentido, es decir, habiendo miles de oportunidades, al menos sobre el papel, ¿por que he de sufrir las consecuencias de ese sacrificio que implica tener un compromiso con alguien?.
Dicho en otras palabras ,si tuviéramos que definir la sociedad de hoy en comparación con la de hace unos 50 años, se podría decir perfectamente que el nivel de psicopatía ha aumentado exponencialmente, nos movemos en territorios muy peligrosos en los que el yo, el narcisismo promovido, supera con crecer al nosotros.
Aquí se repite lo que ya dije en el libro, se inculca en el inconsciente colectivo, valores, lo de valores entre comillas, como las pseudoprostitución, la imbecilidad en sentido médico, y la hipersuperficialidad como líneas a seguir, tan solo hemos de ser meros espectadores de programas televisivos como puede ser la isla de tal, los grandes hermanos super educativos siempre, y un largo etcétera de auténtica basura televisiva,como yo lo suelo llamar terrorismo emocional.
¿Qué puedo hacer entonces en una sociedad en la que el ghosting está normalizado?
Aquí es donde tiene pleno sentido el título del artículo, la metáfora del Burro y el pozo, simplemente se reduce a lo siguiente, un labrador tenía un burro, el burro se hace viejo, el labrador como ve que el burro ya no le sirve lo tira al pozo.
Llama a otros compañeros para que vayan echando paladas de tierra para colgar al burro en el pozo, el burro antes estas paladas se sacude la tierra del lomo, en vez de quedarse quieto esperando que la tierra le trague, evidentemente el nivel de la tierra sube y el burro consigue salir del pozo.
El truco de la aceptación desde valores y objetivos.
El ghosting pues, podría considerarse como esas paladas de tierra que se nos van echando encima del lomo, ante esta situación lo que podemos hacer es simplemente quitarnoslas de encima, pensemos en términos por ejemplo de interés o bien de valores en la vida.
Probablemente esa persona que nos ghostea ni tenía ningún tipo de interés en nosotros más allá del meramente pragmático, o bien incluso le llegamos a servir para sus objetivos y cuando esto dejó de ser útil respondió haciendo ghosting
Lo que hay que tener muy claro en la vida es hacia dónde se dirige uno, es decir los objetivos que tiene cada uno, y nuestros valores, es decir desde donde queremos gestionar las cosas y ver en qué medida esa persona puede estar en la misma onda o no.
Como el burro de la metáfora si nuestro objetivo es la vida es llegar hacia la cumbre del pozo y no dejarnos hundir, está más que claro que lo que no debemos es pelearnos o entrar en un estado de ira o frustración por una irresponsabilidad emocional de otra persona, hemos de aceptar que esa persona o no tiene no tiene más luces, o simplemente nunca las ha adquirido.
Esa aceptación ante el ghosting, no es de ningún modo o manera resignación,implica más bien cambio de dirección, cuando estamos en una relación siempre tendemos, como es lógico y deseable, a remar en la misma dirección, pues bien el ghosting vendría a ser esa señal que nos dice que no estamos en la dirección adecuada, aceptamos esto, sin pegarnos a ello y seguimos con nuestra vida en busca de nuestros objetivos.
