La primera sesión en terapia suele provocar en los pacientes que atiendo en mi consulta de Gandía el mismo tipo de duda, suele suceder que la mayoría de personas acuden y lo primero que hace es decir por dónde empiezo.
Todas las personas tenemos una serie de creencias preestablecidas, una serie de valores también así como una manera de comunicarnos determinada y propia de cada uno de nosotros y nosotras, las personas cuando acuden a la primera sesión en terapia presentan cierto grado de nerviosismo ante una situación que para ellos es por una parte desconocida y por otra parte en cierta manera algo angustiosa.
El primer paso que suelo dar yo en la primera sesión en terapia es básicamente tratar de tranquilizar al paciente comentándole que el espacio en el que va a desarrollarse toda la intervención es totalmente seguro y por supuesto blindado a nivel de privacidad, de tal manera que todo lo que se hable en el mismo va a quedar entre esas cuatro paredes.
¿Qué imagen se hará el psicólogo o la psicóloga de mí? ,¿qué pensará cuando se lo cuente?
Esto que voy a comentar a continuación es algo que dejó claro desde los primeros minutos de la primera sesión en terapia, nosotros los profesionales no estamos para realizarnos una imagen prejuiciosa del paciente por más que este crea o entienda que lo que ha hecho o lo que siente no es lógico o no es racional.
La terapia es un proceso, al menos tal y como la entiendo yo en mi consulta de Gandia, en el cual realizo un acompañamiento tanto durante las sesiones presenciales u online como después de las mismas a todos mis pacientes.
Esto es algo que dejo muy claro en la primera sesión de terapia para que las personas que acuden a la misma se sientan completamente seguras y puedan establecer un buen vínculo conmigo como terapeuta
Otra de las cuestiones muy importantes es que las personas han de entender que los terapeutas no somos jueces ni tampoco nuestro trabajo ha de ser dirigir y controlar la vida de nuestros pacientes.
La primera sesión de terapia y primeras impresiones con el psicólogo o psicóloga.
Así pues de este modo, los pacientes se sienten libres para poder comenzar a expresar todas aquellas emociones, sentimientos, o maneras de conducir su vida que él esté en general o algún tipo de malestar o problema.
De este modo, la primera sesión en terapia, se convierte en ese espacio en el que conectar de manera adecuada con el terapeuta, desde un momento primero en el que me expreso de manera libre de prejuicios y abierto a cualquier tipo de cuestión que pueda surgir durante el proceso terapéutico.
Asímismo veremos en la primera sesión de terapia los distintos enfoques y herrramientas que voy a utilizar en el proceso, tanto de segunda como de tercera generación, elegiremos aquellas herramientas, de cada uno de ellos, que sean más adecuadas para tratar el malestar o problema con el que las personas llegan a consulta.
El proceso terapéutico se va a convertir en una relación de acompañamiento en el cual vamos a estar trabajando de manera común, codo con codo, las personas y el terapeuta para conseguir los distintos objetivos que nos planteemos en la primera sesión de terapia y además todos aquellos que vayamos incluyendo poco a poco en el plan terapeútico.
De ahí que sea tan importante la primera sesión de terapia, ya que en ella establecemos los vínculos que van a reforzar y a sostener ese acompañamiento durante todo el proceso terapéutico, un proceso que para mí mucho más allá de la curación o sanación del paciente se encuentra un aprendizaje, aprendizaje de toda una serie de técnicas y herramientas que van a servir a las personas para el día de mañana poder gestionar adecuadamente todas aquellas situaciones que le llevaron a consulta.