pensamientos intrusivos

 Pensamientos intrusivos ¿Cómo lidiar con ellos, que puedo hacer? Enero 2026.

Los pensamientos intrusivos, pese a que son en la mayoría de ocasiones completamente normales y no indican patología alguna por sí mismos, son uno de los eventos mentales que más trato en mi consulta en la clínica en Gandía.

Lo primero que dejó claro a mis pacientes en la clínica es que este tipo de pensamientos son completamente normales y naturales por tanto lo que vamos a hacer es gestionar cómo podemos manejarlos de manera adecuada para que no nos interfieran en él adecuado desarrollo de nuestro día a día.

El kit de la cuestión está no en tratar de destruir estos pensamientos, con la consecuente energía que perdemos en este tipo de acciones, sino más bien en aceptarlos sin tener que pegarse a ellos, estaríamos ante una aceptación en el sentido de tener claro que están ahí pero que no necesito de ningún modo o manera actuar según lo que me dicen.

Pensamientos intrusivos, ¿Por qué aparecen? ¿Son algo malo? 

Otra de las grandes cuestiones que me preguntan en la clínica en Gandia, mis pacientes, es porque aparecen estos pensamientos si ellos no encuentran relación alguna con sus vidas.

Aquí es donde muchas ocasiones, los pacientes se dan cuenta de que los  pensamientos intrusivos son un indicador, en algunas ocasiones, de que se puede estar sufriendo a un nivel moderadamente alto de estrés o ansiedad, como hemos visto la ansiedad al igual que el estrés puede provocar distintos eventos mentales y los pensamientos intrusivos no son ajenos a esta realidad.

El agotamiento tanto físico como mental es otro de los terrenos en los cuales los pensamientos intrusivos campan a su anchas.También suelen aparecer en aquellas personas que han sufrido eventos traumáticos de distinta consideración a lo largo de sus vidas.

En la mayoría de ocasiones estos pensamientos intrusivos no son más que eventos o productos mentales, yo muchas veces utilizo la metáfora de la fábrica de zapatos por ejemplo, es decir una fábrica de zapatos fabrica zapatos que son objetos reales que se pueden tocar, son lo que se llama realidades concretas y tangibles.

 La mente por su parte, siguiendo esta analogía, sería esa fábrica que produce masivamente sus propios productos mentales, es decir los pensamientos dentro de los cuales pues podemos encontrar desde pensamientos que se nos ajusten más o menos a nuestra realidad aquellos que no tengan absolutamente nada que ver con la misma lo que muchas veces llamamos pensamientos intrusivos.

Ahí es por tanto ahí el terreno donde hemos de situarlos, como productos mentales y no realidades concretas y tangibles que hemos de seguir sí o sí 

¿Cómo puedo manejar y gestionar adecuadamente estos pensamientos intrusivos?

 Ante la gran molestia que suelen producir en los pacientes los pensamientos intrusivos la pregunta que surge es cómo se pueden manejar de manera que causen el menor malestar posible y si hay o no que intentar eliminarlos de la mente.

La mayoría de ellos no va a representar a lo largo de la vida de las personas ningún problema, es decir, imaginemos por ejemplo que una persona ha tenido pensamientos de eliminar o empujar a otra hacia un precipicio por ejemplo, esto no va a provocar que la persona empuje a la otra, el verdadero problema surge cuando la persona que sufre este pensamiento se obsesiona con el mismo, es decir se ve controlada por el contenido de ese evento mental.

 Aquí es donde adquiere gran relevancia la gestión adecuada de los pensamientos a través de determinadas estrategias mentales, siempre les digo a mis pacientes que no se trata de empecinarse en destruir esos pensamientos sino más bien cambiar la manera en cómo nos relacionamos con ellos, no conferirles más poder que que tienen como simples eventos mentales.

Muchísimas veces en consulta utilizo la metáfora del autobús y los pasajeros, esta metáfora es muy útil en terapia, desde este enfoque ACT,  vemos a los pensamientos intrusivos como aquella serie de pasajeros que suben o bajan de nuestro autobús, pero que de ningún modo a manera por más que nos digan cosas o que nos critiquen, hemos de estar centrados en ellos sino en la carretera y en nuestra conducción.

 A medida que pasa el trayecto, a medida que vamos pasando paradas y a medida que va pasando el tiempo estos pensamientos intrusivos, como los mismos pasajeros del autobús, irán apeándose y descendiendo cada uno en las paradas que les correspondan.

Herramienta para la gestión de los pensamientos intrusivos. Los seis procesos

Una de las herramientas que utilizo en consulta para el abordaje y gestión de los pensamientos intrusivos es la llamada técnica de los seis procesos, que podéis encontrar también en la mini guía correspondiente en la sección de recursos.

Bajo esta herramienta, que necesita cierto grado de práctica y aprendizaje en consulta, se realizan seis procesos básicos, primeramente nos defusionamos de ese pensamiento intrusivo, es decir nos separaremos de él sin darle más importancia de la que tiene como qué es tan solo un pensamiento y no una realidad.

Un segundo momento o proceso,consiste básicamente en aceptar el pensamiento, aceptarlo no significa tener que hacerle caso ni pegarme a él, sería como ese pasajero que se sienta detrás de nosotros, nosotros conocimos el autobús y él se sienta esperando la llegada de su parada.

Un tercer momento o proceso consiste en estar plenamente focalizados en la carretera, en la conducción, aceptando que los pasajeros están detrás, pero que no nos han de decir hacia dónde vamos ni por supuesto que hemos de realizar.

Desde este punto llegamos al cuarto proceso que es situarnos en el plano del observador investigador, es decir darnos cuenta de que los pasajeros los llevamos detrás y que nuestra función es simplemente la de conducir el autobús hacia su destino

 El quinto proceso, no menos importante, es el pensar, evidentemente, que conducimos el autobús desde nuestros valores y desde los objetivos que tenemos en la vida, no desde lo que nos dicen estos pensamientos intrusivos o pasajeros incómodos

  El sexto o último proceso es el darnos cuenta que conducimos hacia lo que nuestros valores nos dicen, lo que realmente importa en nuestras vidas, no a lo que no sugieren o lo que nos critican o lo que nos dicen esos pasajeros impertinentes llamados pensamientos intrusivos.

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